Abstract:
El capítulo dos aborda cómo el diseño gráfico, desde el paradigma de la complejidad, ofrece una alternativa que integra diversas formas de conocimiento para abordar problemas que no pueden resolverse con métodos tradicionales. Este enfoque propone “impensar para hacer”, es decir, adoptar una lógica distinta que permita entender el diseño más allá de la solución de problemas específicos, considerando la realidad desde una perspectiva crítica e interdisciplinaria. Además, enfatiz la importancia de analizar las interconexiones, la incertidumbre y las dimensiones éticas en un mundo dinámico y cambiante.