Resumen:
El primer paso en el manejo de la hipertensión arterial sistémica es un
diagnóstico preciso. Una vez que se ha confirmado, el manejo de la enfermedad incluye
modificación del estilo de vida y tratamiento farmacológico. Los cambios en el estilo de
vida han llevado a una notable mejoría de la presión arterial, representando las
intervenciones mejor comprobadas sobre una dieta saludable, que incluyan una ingesta
reducida de sodio, pérdida de peso, aumento de la ingesta de potasio, actividad física y
abstinencia o moderación en el consumo de alcohol.
Objetivo. Identificar el estilo de vida del paciente con hipertensión arterial sistémica.
Material y métodos. Se llevó a cabo un estudio observacional, analítico, transversal y
prospectivo que incluyó a pacientes adultos con diagnóstico de hipertensión arterial a
quienes se les aplicó el cuestionario “FANTASTIC”.
Resultados. El estilo de vida predominante en los pacientes con descontrol tensional fue
"Algo bajo" (n=196) y "Zona de peligro" (n=54). En contraste, los pacientes controlados
se ubicaron en categorías "Adecuado" (n=119), "Buen trabajo" (n=10) y "Fantástico"
(n=4). Se halló una asociación significativa entre el estilo de vida y el control de la HTA
(p<0.001). Conclusiones: El estilo de vida en la población con HAS está dicotomizado:
los pacientes no controlados presentan estilos de vida deficientes, mientras que los
controlados reportan estilos adecuados o superiores.
Conclusiones. El estilo de vida del paciente hipertenso en esta población está
claramente dicotomizado: los individuos con presión arterial no controlada se clasifican
exclusivamente en categorías de estilo de vida deficientes, mientras que los pacientes
con presión arterial controlada reportan estilos de vida Adecuados o superiores.