Resumen:
Los trastornos del sueño en pediatría constituyen un problema de salud
con repercusiones en el desarrollo físico, cognitivo y emocional. Se estima que entre el
20 % y el 30 % de los niños presentan alguna alteración del sueño, con mayor
vulnerabilidad en quienes padecen enfermedades crónicas. En el contexto oncológico,
el diagnóstico, los efectos adversos del tratamiento y la hospitalización pueden deteriorar
la calidad del sueño, incrementando fatiga, irritabilidad y disminución de la calidad de
vida. Se ha documentado mayor prevalencia de insomnio, despertares nocturnos y
somnolencia diurna en esta población. Sin embargo, en Latinoamérica la evidencia es
limitada. El Hospital Regional de Alta Especialidad “Dr. Ignacio Morones Prieto” atiende
un volumen considerable de pacientes oncológicos pediátricos, lo que brinda la
oportunidad de evaluar esta problemática.
Objetivo principal: Determinar la frecuencia de los trastornos del sueño en pacientes
pediátricos oncológicos atendidos en dicha institución.
Diseño y métodos: Estudio transversal descriptivo que incluyó pacientes de 6 a 16 años
con diagnóstico oncológico de enero a febrero del 2026 . Se aplicó la Sleep Disturbance
Scale for Children (SDSC). El tamaño de muestra se calculó mediante la fórmula para
poblaciones finitas (100 pacientes). Se evaluó la distribución de variables continuas con
la prueba de Shapiro-Wilk y se describieron mediante medidas de tendencia central y
dispersión.
Resultados: Se incluyeron 76 pacientes. El 55.2 % presentó puntajes compatibles con
trastorno del sueño (≥39 puntos). Las fases de tratamiento más frecuentes fueron
vigilancia (35.5 %) y mantenimiento (34.2 %). No se observaron diferencias significativas
en edad, sexo, índice de masa corporal ni fase terapéutica entre pacientes con y sin
trastornos del sueño (p > 0.05).
Conclusiones: Los trastornos del sueño son altamente prevalentes en pacientes
pediátricos oncológicos, independientemente de características demográficas o fase de
tratamiento. El tamizaje sistemático mediante herramientas validadas como la SDSC
puede favorecer la detección oportuna y el abordaje integral, mejorando la calidad de
vida.