Abstract:
En la última década, la inmunoterapia ha revolucionado el tratamiento oncológico,
convirtiéndose en un pilar en el manejo de tumores malignos. Esta estrategia terapéutica
se basa en la inhibición de los puntos de control inmunológico mediante anticuerpos
monoclonales dirigidos contra CTLA-4 y PD-1/PD-L1, permitiendo la activación de los
linfocitos T citotóxicos contra las células tumorales. Sin embargo, la inmunoterapia
también puede inducir efectos adversos de origen autoinmune, siendo la disfunción
tiroidea una de las manifestaciones más frecuentes. Estudios han reportado que hasta
un 35% de los pacientes en tratamiento con inmunoterapia desarrollan alteraciones
tiroideas, con un mayor riesgo en quienes reciben inhibidores de CTLA-4 (ipilimumab) y
PD-1/PD-L1 (nivolumab, pembrolizumab). La disfunción tiroidea se manifiesta
principalmente como hipotiroidismo, seguido de hipertiroidismo y tiroiditis silente. Estos
hallazgos resaltan la importancia del monitoreo endocrinológico en pacientes
oncológicos bajo inmunoterapia, así como la necesidad de una vigilancia estrecha para
identificar y tratar oportunamente las alteraciones tiroideas inducidas por la
inmunoterapia. Objetivo: Determinar el efecto de la aplicación de inmunoterapia en el
perfil tiroideo de pacientes oncológicos en el Hospital General de Zona No 50 de San
Luis Potosí Material y métodos: Estudio observacional, analítico, retrospectivo. Se llevó
a cabo en el Hospital general de Zona no. 50 de San Luis Potosí. Sujetos: Pacientes
con diagnostico confirmado de cáncer que se encuentran recibiendo anticuerpos con
actividad contra CTLA-4, PD-1 y PD-L1. Experiencia del grupo: El grupo cuenta con
experiencia en patología tiroidea y publicaciones científicas. Resultados. Se incluyeron
41 pacientes oncológicos tratados con inhibidores de puntos de control inmunitario, con
predominio de terapia anti-PD-1 en monoterapia. El seguimiento longitudinal del perfil
tiroideo mostró que no existieron cambios estadísticamente significativos en los valores
de TSH, T4 ni T3 entre la medición basal, a los 3 y a los 6 meses de iniciado el
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tratamiento. Estos hallazgos se mantuvieron tanto en el análisis global como al
estratificar por régimen terapéutico. Conclusiones. En este estudio la inmunoterapia no
se asoció con cambios significativos en el perfil tiroideo durante los primeros seis meses
de tratamiento. Aunque se identificaron alteraciones tiroideas en un pequeño porcentaje
de pacientes, estas no mostraron relación con el tipo de inhibidor de punto de control
inmunitario ni con las características clínicas evaluadas. Los resultados sugieren que el
impacto de la inmunoterapia sobre la función tiroidea puede ser menor en determinadas
poblaciones y esquemas terapéuticos, destacando la necesidad de estudios
prospectivos con mayor tamaño de muestra y seguimiento prolongado para definir con
mayor precisión la incidencia y los factores asociados a estas alteraciones.